Diapiro de Poza de la Sal
Dificultad: Media
Distancia: 7 Km.
Tiempo: 2 horas.
Circular: Si.
Archivo GPX de ruta: Descargar aquí.
Ruta en Google Maps: Acceder aquí.
El diapiro de Poza de la Sal es uno los accidentes geológico más importantes de la provincia de Burgos, y además, uno de los diapiros, o domos salinos, más claros y espectaculares del mundo.
Un diapiro se forma cuando cuando existe gran acumulación de sal, producida por la evaporación de un mar hace millones da años, que se ha cubierto con sedimentos y capas de roca. La sal, al ser menos densa que las rocas suprayacentes, tiende a flotar y se abre paso, como una burbuja en el agua, hasta alcanzar capas superficiales de la corteza. suele formarse un cráter con una elevación en su centro, por donde la cúpula de sal empuja las capas de roca y sedimentos que ha roto.
En esta ruta partimos del pueblo de Poza de la Sal, que se encuentra enclavado en la salida natural del cráter hacia las llanuras de la Bureba. La ruta pasa por las ruinas de las antiguas salinas, hoy en completo abandono y en estado de ruina, siguiendo lo caminos que se usaron en tiempos para acceder a las salinas y a los almacenes que la corona tenía para controlar el comercio y tráfico de sal, un bien muy valioso desde la antigüedad. No en vano, la palabra "salario", deriva del pago en forma de sal que recibían los legionarios romanos a cambio de sus servicios como soldados.
Es una ruta bastante fácil, que sigue en todo momento caminos bastante transitados y fáciles de seguir. Quizá en la zona de la cima del diapiro es donde más posibilidades hay de perder la ruta, ya que hay multitud de sendas que suben, bajan y se cruzan, pero también está bien improvisar un poco y explorar por nuestra cuenta... al final, el camino de bajada es único y fácil de encontrar.
A lo largo de la ruta pasaremos por las ruinas de los antiguos almacenes de sal de la corona, que son el Real Almacenes de la Magdalena y el Real Almacén de Trascastro. Ambos en un estado lamentable de abandono, comidos de maleza, y a punto de desaparecer.
En el camino de vuelta, pasaremos por el castillo de los Rojas, que está encaramado en un risco rocoso sobre el pueblo, en una zona que por lo visto ha estado ocupada desde la prehistoria, y que fue usada por última vez en las guerras carlistas en pleno siglo XIX.
No se puede uno ir de Poza de la Sal sin darse una vuelta por sus empinadas y laberínticas calles.







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